“Aprendizaje social en espacios públicos, CDMX”/ “Social Learning in Public Spaces, Mexico City”
UAM-Azcapotzalco, Ciudad de México, CDMX, p. 269
La teoría de apropiación del psicólogo ruso Alekséi N. Leóntiev (1903-1979) señala que el mundo de objetos sociales refleja las distintas facultades humanas desarrolladas en el transcurso de la práctica social e histórica y que exige a la sociedad la tarea de apropiación. La apropiación siempre se lleva a cabo en espacios, y es en el sentido objetivo y personal en el espacio urbano, una apropiación figurativa. Por tal razón, se actualiza el concepto de apropiación en referencia a los nuevos paradigmas espaciales basados en producción social de espacio de Henri Lefebvre (1974), ya que el espacio no se define como una unidad pasiva, sino como un proceso dinámico entre el entorno físico y la práctica social y discursiva (Wildner 2003:59). Según Michel de Certeau, los “lugares” se transforman en “espacios” por apropiación y usos concretos (1988), es decir, el espacio siempre es el resultado de acciones específicas y apropiación significa crear espacio (“Spacing”).
Este pensamiento lleva a una reconsideración del papel de los espacios públicos como “escenarios urbanos” de aprendizaje de habilidades cívicas, incluyendo conceptos como espacio, arquitectura y “ciudadanía”. Aprender del lugar, así como aprender del(os) y con el(os) otro(s) convierten el espacio público en un escenario de aprendizaje de competencias cívicas, un lugar de encuentro y para la “ciudadanía”. El objetivo de esta investigación se centra en el análisis respecto a si los espacios públicos interpretados como “escenarios urbanos” de aprendizaje social se ven limitados en la Ciudad de México, una megalópolis cada vez más fragmentada y segregada en donde el espacio físico y social está separado. Aprendemos no sólo en las instituciones tradicionales como la escuela o la universidad, de tal manera deberíamos tomar en consideración la existencia de lugares de aprendizajes múltiples y el espacio público urbano en particular, reflexionando que recursos y herramientas están disponibles para los planificadores urbanos para proporcionar estimular sugerencias o propuestas arquitectónicas y materiales, que establezcan los llamados “espacios de posibilidad”, creando oportunidades para la apropiación,y por tanto, para el aprendizaje.